lunes 29 de agosto de 2011

Francia aprieta a España para contentar a los suyos


Francia aprieta a España para contentar a los suyos


Las organizaciones agrarias españolas y las cooperativas han considerado intolerable que el Gobierno francés anuncie más controles para las importaciones de fruta de España y han defendido que sus productos cumplen con todas las garantías de seguridad y calidad.


Las protestas, que cuentan con el apoyo -hasta ahora sólo a nivel retórico- del Gobierno español, empezaron tras los últimos ataques galos contra camiones españoles de fruta y se han intensificado a raíz de que el ministro francés de Agricultura , Bruno Le Mairie, anunciara sanciones más duras para quienes no cumplan los requisitos a la importación, en un intento de calmar al sector galo, que culpa a la producción española de su crisis de precios.

Lo curioso del asunto es que el ministro francés habla de 'requisitos a la importación' cuando, en realidad, el comercio intracomunitario no se considera técnicamente como de exportación-importación; se trata de un mercado único, sin barreras ni fronteras, y lo único que tienen que cumplir las diversas mercancías son las reglas de la UE; en el caso de las frutas y hortalizas, los reglamentos de 'normalización' que establecen obligaciones en cuanto a etiquetados que diferencien variedades, calidades, calibres, categorías, procedencias, productores, etc.

Intentos de apaciguar

Es pues, el anuncio de Le Marie, un brindis de uso interno, un intento de apaciguar a sus exaltados agricultores. En la línea de los últimos años, el Gobierno francés se esfuerza por contentar y proteger a sus agricultores, lo que causaba un movimiento de sana envidia desde este lado de los Pirineos. Sólo que esta vez se han pasado en su afán proteccionista, porque lejos de aplicar decisiones dignas de emular, cargan injustamente contra los agricultores españoles, culpabilizándolos de todos los males.

Ya es sarcástico que las iras que no se vierten sobre importaciones -en este caso sí son importaciones- desleales de países terceros, incumpliendo toda clase de normativas europeas, se apliquen contra España. Parece que no pase el tiempo, que no se avance nada.

Entre las exigencias que el ministro Le Marie pretende hacer cumplir a las 'importaciones' españolas hay una muy pintoresca. Habla de que las frutas españolas respeten unos 'precios de referencia', como si España estuviera fuera de la UE. Los precios de referencia son precios mínimos de venta que han de cumplir los países terceros, por ejemplo Marruecos. Como normalmente son capaces de vender sus producciones a precios ínfimos, porque producen con costes bajísimos y nulas exigencias salariales, sociales, medioambientales, etc., se obliga a que al menos respeten unos umbrales de venta en Europa.

Como se recordará, éste es precisamente el principal frente de batalla respecto al acuerdo UE-Marruecos. Lo que no tiene sentido es que París pretenda hacer lo mismo, por su cuenta, con las mercancías españolas. No puede hacer nada así, sólo aplicar las normativas comunitarias, y en ellas no hay precios de referencia para el comercio intracomunitario. Es más, ya quisieran los agricultores, todos los agricultores, disfrutar de un régimen de precios mínimos de venta, pero cuando han intentado avanzar algo por ahí, lo ha tumbado Competencia.

Falta de energía

Lo que sí que hay en Francia es un acuerdo tácito, pero a nivel de componenda e imposible de hacer cumplir, entre Gobierno, agricultores y grandes cadenas de supermercados para que éstas se comprometan a comprar a unos precios mínimos que garanticen la cobertura de los costes.

Pero es un compromiso que al final no obliga a nada y que las cadenas comerciales se lo saltan siempre que pueden; por ejemplo, cuando pueden comprar a menos, como en el caso de la fruta española. Y entonces los productores galos se enfadan, el Gobierno les da la razón y dice que controlará la mercancía española y le hará cumplir los precios de referencia.

Como señala el presidente de las Cooperativas Agroalimentarias, Fernando Marcén, el problema, desde el lado francés, estriba en que «la fruta española de verano es más competitiva que la gala, y eso, ellos parece que no lo entienden, porque atacan injustamente a nuestra producción, que es fruta de primera calidad y que ya cumple controles muy rigurosos».

Pero la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, aparte de quejarse verbalmente por los ataques franceses, se ha limitado a proponer la creación de una comisión permanente de seguimiento de la reforma de la política comunitaria. La ausencia de ideas y decisiones se intenta suplir con comisiones que no sirven. No hay energía, sólo un Gobierno débil, y los demás lo saben y se aprovechan.
 
Fuente: http://www.lasprovincias.es/v/20110829/economia/agricultura/francia-aprieta-espana-para-20110829.html




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